viernes, 11 de enero de 2008

inteligencia emocional (III)

 

Origen del coeficiente intelectual


Se considera al psicólogo de la Universidad de Stanford, Lewis Terman como el principal creador del test para determinar el CI.

Millones de personas han sido clasificados mediante este tipo de test. Esto ha conducido durante varias décadas, a la suposición de que la gente es inteligente o no lo es, pues la inteligencia es un facultad innata y poco se puede hacer para cambiar las cosas. Es una forma de pensar que todavía impregna amplias capas de nuestra sociedad.

A diferencia del CI que ya tiene un siglo de aplicación, la IE es un concepto reciente, pero a pesar de ello y debido a los experimentos realizados, se puede decir que la IE resulta en ocasiones más decisiva que el CI.

El modelo de la IE afirma que, los tests del CI ha condicionado a muchos estudiantes al utilizarse como criterio en las pruebas de selección. Estos tests se basan en una noción restringida de la inteligencia, al evaluar solamente las habilidades lingüísticas o matemáticas, sin tener en cuenta el amplio abanico de habilidades y destrezas provenientes de la IE.

Frente a la opinión de que ni la experiencia ni la educación pueden modificar los resultados del CI, el modelo de la IE trata de mostrar que si sabemos educar a nuestros hijos y motivar a los niños, éstos son capaces de desarrollar las habilidades emocionales fundamentales.

El desarrollo de las habilidades emocionales

Diversas investigaciones realizadas con estudiantes de elevado CI, pusieron de relieve que no habían alcanzado un éxito laboral superior a otros con calificaciones inferiores, ni tampoco que hubieran obtenido una cota mayor de felicidad ni más satisfacción en las relaciones sociales.

Un estudiante con notas excelentes es idóneo para obtener una buena evaluación académica, pero esta evaluación no nos dice nada acerca de su forma de reaccionar ante las vicisitudes de la vida.

A pesar de ello, nuestras escuelas siguen insistiendo en el desarrollo de las capacidades académicas en detrimento del dominio y pericia de las habilidades emocionales o rasgos del carácter que son tan decisivos para la persona.

Ha llegado el momento de ampliar la clásica noción del talento, para ayudar a los escolares a que sus facultades personales se aprovechen plenamente.

Pero mientras continúe dándose un estilo educativo sólo para preparar profesores universitarios o científicos, ajustándolo a un molde estrecho y preconcebido, continuaremos gastando energías clasificando a los niños y difícilmente aprenderán a cultivar sus habilidades emocionales.

La inteligencia múltiple


El psicólogo de la Universidad de Havard, H. Gardner, fue uno de los primeros que señaló las limitaciones del Coeficiente Intelectual (CI). Frente a la concepción reductiva de la inteligencia, Gardner introduce la concepción de Inteligencia Múltiple, que se manifiesta en una diversidad de capacidades, como son las de comprender y sintonizar con los demás, descubrir las cosas que les motivan, saber como trabajan, cual es la mejor forma de cooperar con ellos, etc.

La IE, considera que la concepción multidimensional de la inteligencia, nos ofrece una visión más rica del potencial de nuestras capacidades que la que ofrece el CI.

El significado de Inteligencia Múltiple ha ido evolucionando, y cada vez hay más psicólogos que adoptan las conclusiones de Gardner. Pero el modelo de la IE, señala que la atención del psicólogo no se debe centrar solamente en el conocimiento de los sentimientos, sino también en el papel que desempeñan tales sentimientos, pues el mundo de las emociones se extiende más allá de su simple conocimiento cognitivo.

La competencia emocional

La competencia emocional determina el grado de destreza que somos capaces de alcanzar en el dominio de nuestras facultades, tanto sensitivas como intelectuales. Las personas que han alcanzado una madurez psicológica, son las que saben gobernar sus sentimientos y relacionarse afectivamente con los sentimientos de los demás.

Las personas que muestran una buena competencia emocional, disfrutan de una situación ventajosa en los diversos dominios y dimensiones de la vida, por ello se siente más satisfechos consigo mismo y resultan más eficaces en las tareas que emprenden.
Por tanto el vasto y complejo continente de la vida emocional que afecta a los diversos estados de nuestra vida interior y de nuestras relaciones sociales, debe ser explorado con la finalidad de que nuestra emociones sean más inteligentes.

Conocerse a sí mismo

Otro aspecto que subraya la IE, es la capacidad de conocimiento de uno mismo. El fruto del propio conocimiento nos capacita para establecer contacto con los propios sentimientos, diferenciarlos entre ellos con objeto de orientar nuestra conducta.

Esta capacidad de reconocer nuestros sentimientos es la piedra angular de la IE. Su verificación se obtiene mediante la introspección subjetiva que nos permite seguir con atención nuestros sentimientos. Las personas que poseen una mayor comprensión y una más clara certeza de sus emociones saben dirigir mejor sus propias vidas.

La conciencia de uno mismo es una habilidad que nos permite controlar nuestros sentimientos y adecuarlos a las circunstancias del momento. Hay que tener la habilidad para saber tranquilizarse y desembarazarse de la ansiedad, de la tristeza o la irritabilidad. Las personas que carecen de estas habilidad, se enfrentan constantemente con tensiones desagradables que desestabilizan y atormentan su estado interior. Quienes tienen esta habilidad se recuperan más rápido de los reveses de la vida.

El autocontrol emocional nos da la capacidad de demorar la gratificación momentánea y sofocar la agresiva impulsividad. Este dominio y gobierno propio nos hace más productivos y eficaces en las empresas que acometemos.

 

fuente mailxmail.com

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