domingo, 24 de febrero de 2008

Sexualidad: Para amar, ¿estamos a tiempo?

La tercera edad es una etapa trascendental en la vida de hombres y mujeres, sin embargo, algunos la consideran como el final triste de la existencia, la privación del disfrute y la no realización de nuevos planes y proyectos...La tercera edad es una etapa trascendental en la vida de hombres y mujeres, sin embargo, algunos la consideran como el final triste de la existencia, la privación del disfrute y la no realización de nuevos planes y proyectos. Un asunto que suele ser polémico para este grupo humano, presente hoy en la mayoría de los hogares, es el de la sexualidad. Acerca de la misma, abuelos y abuelas reciben de los más jóvenes frases que matizan de diversas maneras el imperativo de sus valoraciones: “¿Qué es eso de amor?, están muy viejos...”, “¿para qué van a seguir durmiendo juntos si ya ustedes...? Esas consideraciones junto a otros mitos, estereotipos y tabúes contribuyen a conformar el guión que, desde lo social, prescribe cómo enfrentar la vejez, al tiempo que, en ocasiones, obliga a adultas y adultos mayores a asumir la actitud que los otros esperan, sin preguntarse a sí mismos lo que realmente desean. En diálogo con su espejo hay quienes se debaten en encontrar la razón y es obvio que se logra sembrar la duda: “¿Será verdad que estoy muy viejo?” “no, mi nieto se equivoca, pero si todavía estoy viva” “por qué yo no puedo amar” “a mi edad me veo ridículo” “yo creo que mi hija tiene razón” “lo siento por ellos, pero tengo derecho a casarme de nuevo” “estoy tan sola” UN ALTO PARA REFLEXIONAR Si el criterio de sexualidad se reduce a genitalidad, entonces las relaciones de comunicación, amor, afecto y ternura no se tienen en cuenta como aspectos esenciales de nuestra vida sexual. Investigaciones en esta área revelan la existencia de cambios orgánicos en adultos mayores: dificultades en la erección y la lubricación, presencia de dolor durante el coito (en determinados momentos), retardo en la llegada del orgasmo, entre otras transformaciones típicas de la edad. Pero aún así es posible mantener el erotismo y una vida sexual activa y placentera. Por lo tanto, no es justo privar a nuestros abuelos y abuelas de un sentimiento tan hermoso como el amor, de sus posibilidades electivas y decisiones personales para vivir la sexualidad.Una actitud discriminatoria en este sentido ignora que el amor y las relaciones de afecto al llegar a la tercera edad, aún pueden y deben defenderse, son alimento necesario para la salud, la autoestima y constituyen motivo de satisfacción.¿Por qué entonces no aceptar los contactos físicos y espirituales de abuelos y abuelas? ¿Por qué erigirnos en jueces para su vida sexual? Solo ellos y ellas deben buscar la manera de asumirla según sus posibilidades. Del mismo modo, la creencia de que la sexualidad es solo coito ha ayudado a que, no solo la sociedad, sino también muchos ancianos y ancianas se nieguen la posibilidad de disfrutar de las relaciones de pareja en un contexto de erotismo, confianza e intimidad, donde lo genital pasa a otro lugar jerárquico, aunque no deja de ser placentero. Sucede que en ocasiones cuando un anciano ve que no logra la erección de antes, evita el sexo porque cree que hará un papelazo; y ella, esquiva desvestirse ante la pareja debido a que su cuerpo no es el mismo y dejó de sentirse atractiva. En ambos casos, olvidan que las caricias, juegos y fantasías son también disfrutables, y es necesario darse permiso para amar, independientemente de nuestras creencias y de lo que piensen los demás.Convendría que la familia y la sociedad comiencen a incorporar desde una mirada distinta, una cultura también diferente acerca de la sexualidad en un grupo poblacional que crece aceleradamente.Sería interesante abrir espacios para que en la familia y otros contextos de actuación, la sexualidad en la tercera edad no sea un tema silenciado, de manera que los adultos mayores puedan disfrutar de los encantos que proporciona el amor, que al decir de algunos escritores, novelistas y poetas, ...sigue siendo más allá de las edades. Tomado de "Sexo Sentido", del diario Juventud RebeldePor : MsC. Ana Rosa Padrón EchevarríaProfesora de la Cátedra de Sexología y Educación Sexual del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.Cuba.
fuente: http://www.corrientesnoticias.com.ar

opinión: Nuevamente otro artículo en el cual la vejez se impone como una muestra de olvido por parte de las generaciones más jovenes pensando que ya pasaron su etapa solamente por los cambios físicos que ellos experimentan. No podremos cambiar la actitud en general hacia el adulto mayor, si no tenemos la perspectiva amplia de considerar la sexualidad como un todo y no solamente desde lo genital.
desde nuestra perspectiva, lo mejor es considerar nuestra sexualidad como parte de una relación y expresión de afecto.

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