lunes, 3 de marzo de 2008

el papel de la mujer en el hogar

Los modelos de convivencia están cambiando a una velocidad comparable a la de la revolución tecnológica. A pesar de que las formas tradicionales siguen gozando del prestigio que la sociedad, sus normas y creencias les imprimen, ahora coexisten con otras nuevas.No hace mucho tiempo, la armonía de la convivencia entre las personas no se ponía en tela de juicio de la manera en que ahora se lo hace.
El propósito de casarse y tener hijos estaba ligado al modelo de producción agrícola. Tener descendencia significaba sumar nuevos brazos a las tareas del campo. En la misma casa convivían por lo menos tres generaciones, sin mayores problemas.
Luego, en la fase industrial, el modelo requerido es el de la ciudad, con familias más reducidas, un padre con trabajo remunerado y una madre que se ocupa del hogar. Más tarde, la incorporación de la mujer al mercado laboral genera nuevas modalidades de convivencia.

El matrimonio va perdiendo adeptos y cada vez son más las parejas que prefieren ensayar la vida juntos antes de contraer un compromiso más formal. También aumen ta el número de parejas que prefieren esperar unos años antes de tener hijos, así como aquellas que eligen -directamente- no tenerlos, según comentó el psicólogo Gonzalo Nuño. “Hay nuevos modelos de uniones, que antes no eran frecuentes.

En este escenario, la remuneración escasa hace necesario el trabajo de ambos integrantes de la pareja, que deben permanecer ausentes del hogar demasiado tiempo. Los valores establecidos son atacados cotidianamente y se presentan problemas con los hijos que antes ni se sospechaban, como en el caso de las familias ensambladas”, agregó el terapeuta.
Entre las nuevas elecciones de vida figuran la de no tener hijos o esperar algunos años para tenerlos, así como van en aumento las parejas “cama afuera”. Nuño recomienda asumir los cambios sin prejuicios y con respeto por los demás. “Si algún modelo no nos satisface, no lo apoyemos, pero sin denigrar ni juzgar -propuso-. La aceptación del otro debería ser la norma universal”.

La vida familiar exige actitudes heroicas
En su libro “Triunfar en la vida y fracasar en el amor conyugal es un contrasentido”, el investigador y escritor Roberto Bosca sostiene: “La vida familiar exige, sin duda alguna, comportamientos heroicos ordinariamente en lo pequeño. ¿Quién diría por ejemplo que no es heroica la sonrisa sincera ante la clásica sugerencia, la reiterada corrección, o incluso la ocasional voz de mando del cónyuge sobre la forma de conducir el automóvil con los niños jugando o llorando, en medio de un laberíntico regreso por la autopista en el atardecer de un apacible domingo?”“¿Quién diría que no es heroica la cotidiana limpieza -sin quejas- de un cuarto de baño con reminiscencias de una trinchera de la primera guerra mundial, al ser abandonado precipitadamente por la retirada forzosa de su ocupante, que huye con prontitud hacia el trabajo o la escuela?”

fuente: http://www.lagaceta.com.ar/nota/260169/Actualidad/Hay_vertiginosos_cambios_sociales_nuevos_modelos.html

opinión:

El artículo toca el punto importante de la paulatina disminución de los integrantes del grupo familiar.

La vida actual exige que en la mayoría de los casos ambos cónyuges trabajen, avalado por la también paulatina toma de conciencia de los derechos de la mujer. Además de ser una necesidad, la mujer va buscando sus propios caminos para encontrar su realización.En las mujeres más jovenes, esto se da con mayor frecuencia, e indiscutiblemente en algún momento será muy poco probable encontrar a un cónyuge dedicado exclusivamente a las labores de la casa.

Aún, a pesar de lo anterior, En este blog hemos planteado con insistencia el respeto a los derechos del otro en la relación de pareja y vemos con preocupación como siguen existiendo pensamientos de que la mujer debe dedicarse sólo al hogar y a los hijos.Aunque la mujer acepte este sistema como forma de vida, su labor es poco valorada y tiende a ser postergada en la toma de decisiones diarias.

Los hombres que adoptan este sistema, sólo pueden darse cuenta de su importancia cuando por motivos absolutamente extraordinarios, deben estar ellos en el hogar haciéndose cargo del mismo.El cambiar esta mentalidad es un proceso lento y pasa por cada uno de nosotros en la formación hacia nuestros hijos. Debiese complementarse en los colegios con algún ramo de orientación familiar. Tal vez de esa manera se podría preveer algunos de los problemas sociales que se dan en nuestra sociedad.

Un abrazo
Educavent

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