martes, 14 de junio de 2011

El proyecto "antidiscriminación" en Chile y como se deja fuera a los transexuales


Estimados amigos:

En Chile, por estos días la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia del Senado votó el proyecto que establece medidas contra la discriminación, lo que sin duda es un tremendo avance a pesar de que la tramitación del mencionado proyecto es de larga data, si no me equivoco, cercano al 2005.

El problema es que en los ajustes del proyecto se realizan algunos cambios que afectan directamente a las personas transexuales, y que por la ignorancia de nuestros legisladores se deja fuera a este importante colectivo. (quiero pensar que es por ignorancia del tema y no porque sean derechamente imbéciles).

En este blog hemos hablado ya varias veces acerca de que las personas que tienen el sindrome de Harry Benjamin (nombre del transexualismo) nada tienen que ver con el homosexualismo y que la confusión entre ambos colectivos tiene que ver solamente con desconocimiento del tema o derechamente con estupidez.

Lamentablemente nuestros legisladores caen en la misma confusión, y un proyecto de ley que pretende ser antidiscriminatorio termina siendo todo lo contrario para un no despreciable número de personas.

Para mayor claridad, y dado que lo explica de manera bastante más clara de lo que yo lo podré hacer, copiaré textual alguna parte del excelente artículo publicado una historiadora y defensora de los derechos humanos en su también excelente blog, el que desde ya les invitamos a visitar.

Proyecto de Ley “Antidiscriminación”, la guinda de la torta



Como si todo lo anterior fuera poco —es decir, además de no existir una ley que reconozca la identidad de género como causal de cambio de nombre y sexo legal, y de no estar contemplada la atención sanitaria de personas trans en el sistema público—, la semana pasada la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia del Senado votó el proyecto que establece medidas contra la discriminación en Chile (boletín: 3815-07), excluyendo de él a las personas trans.



Me explico.



El proyecto original contenía tres causales de discriminación en materia de sexualidad: sexo (hombres y mujeres biológicos), género (hombres y mujeres según roles culturales) y orientación sexual (lesbianas, gays y bisexuales).



Sin embargo, los miembros de la referida comisión del Senado decidieron eliminar la palabra género por considerar (cosa increíble) que ella está abarcada con los conceptos de sexo y orientación sexual.


Al estar la palabra género, al menos, se incluye indirecta o tácitamente a las personas trans. Sin embargo, género a secas no se refiere directamente a esta condición, ya que se asocia también a hombres y mujeres heterosexuales que asumen roles culturalmente asignados al sexo biológico contrario. Por ejemplo, una mujer que es discriminada por trabajar en el área de la construcción. La palabra género, como se sabe, se refiere a los aspectos no biológicos o culturales asignados a los sexos.



Cuesta entender que un concepto, como el de género, que es profusa y transversalmente aceptado en el ámbito de las ciencias sociales, sea considerado como sinónimo o redundante con los de sexo y orientación sexual.



Parece que los senadores de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia del Senado, además de no haber tomado en cuenta los Principios de Yogyakarta (referidos a la diversidad sexual), tampoco lo hicieron con respecto al Informe de Desarrollo Humano en Chile 2010 del PNUD, denominado “Género: los desafíos de la igualdad”, en que se define este concepto como “los atributos sociales y las oportunidades asociadas con lo femenino y lo masculino y las relaciones entre mujeres y hombres, niñas y niños, como también entre las mujeres y entre los hombres. Estos atributos, oportunidades y relaciones estás construidas socialmente, son aprendidas a través de procesos de socialización, y varían según el contexto social y temporal. El género determina lo que puede esperarse, lo que es permitido y valorado en una mujer o en un hombre en un contexto dado” (p. 14).

Ni siquiera, al parecer, los parlamentarios que ayer votaron el proyecto antidiscriminación, en la comisión respectiva del Senado, se enteraron que nuestro país, justamente en aplicación de los Principios de Yogyakarta, firmó el 22 de marzo pasado una Declaración Conjunta que se pronunció contra la Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género. O sea, y como debe ser, se asumen los dos conceptos: orientación sexual e identidad de género. Este documento establece: “Expresamos nuestra preocupación por los continuos actos de violencia, y violaciones a los derechos humanos relacionadas, entre otros, asesinatos, violaciones sexuales, torturas y sanciones penales, dirigidos contra las personas por su orientación sexual y su identidad de género en todas las regiones del mundo y cuyas evidencias los Procedimientos Especiales han hecho llegar al Consejo desde aquella declaración”.


Por último, dichos parlamentarios tampoco consideraron el Informe anual de Derechos Humanos 2010 del recientemente creado Instituto Nacional de Derechos Humanos, entidad autónoma del Gobierno, que también distingue claramente entre ambas realidades: orientación sexual e identidad de género (p. 113 y ss.). Y lo hace citando, justamente, los Principios de Yogyakarta.


En consecuencia, esencial es agregar la causal de identidad de género después de orientación sexual, como así se estila en instrumentos internacionales sobre no discriminación en materia de diversidad sexual, y dejar el término género después de sexo, ya que implica una realidad distinta de sexo y que también, para el caso de personas heterosexuales, puede llegar a convertirse en una causal de discriminación.


Por otra parte, y con relación al objeto principal de esta columna, resulta irónico, por decir lo menos, hacer una ley de no discriminación y dejar fuera a la comunidad de personas que, sin lugar a dudas, es una de las más discriminadas en esta sociedad, porque, con suerte, tiene acceso a un trabajo digno. Claramente, este proyecto no ayuda a las personas trans a salir del círculo vicioso en el que están insertas, sino que, incluso, lo legitima e institucionaliza.

Algún tuitero buena onda me ha dicho que, por vía jurisprudencial, podría incluirse a las personas trans en la aplicación de esta ley. Puede ser. Pero lo lógico, este es un entandar internacional, es que cuando existen causales de discriminación socialmente conocidas, éstas deben incorporarse expresamente en el texto de las leyes de no discriminación. Precisamente, porque se sabe que existen algunas realidades o condiciones humanas que sufren discriminación, es que éstas no pueden quedar sujetas al criterio interpretativo de cada juez, sobre todo en el sistema jurídico chileno en que, según establece el Código Civil en su Art. 3º “Sólo toca al legislador explicar o interpretar la ley de un modo generalmente obligatorio”. A lo cual agrega en el inciso 2º: “Las sentencias judiciales no tienen fuerza obligatoria sino respecto de las causas en que actualmente se pronunciaren”.


Finalmente, y para visualizar la permanente discriminación laboral que sufren las personas trans en Chile, los invito a ver el video denominado “Nuestras manos trabajan mejor sin discriminación”. Ojo que no se trata de actores, sino de dos de los muchos transexuales que existen en este país, mis amigos Vicky y Michel, que han debido luchar para salir adelante en esta sociedad como lo que son. Espero que, algún día, el final de este video sea una realidad en Chile. Sin embargo, lo votado la semana pasada por los senadores de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia va justamente en contra de este sueño. Lamentablemente.


El artículo completo lo pueden visualizar a través de este enlace.

Nada queda por agregar, pero desde luego mucho por hacer.

En lo inmediato, te invitamos a firmar esta petición, y a replicarla por la red. Las redes sociales pueden hacer mucha presión. Recordemos que lo que sucedió no hace mucho en Egipto partió por Facebook.


Un abrazo

El equipo de No cruces el rio con botas.NET

11 comentarios:

  1. me parece muy bien es bueno e interesante

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  2. Todos somos iguales, ni mejores, ni peores.

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  3. En estos tiempos y aún seguimos con tanta discriminación..

    Saludos.

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  4. Que mania que aun en el año en que vivimos sigan algunos tratando diferente a las personas por algo tan basico como la condiccion sexual, raza, ideologia etc...
    Nunca me entrara en la cabeza.

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  5. la verdad que me parece un tema super complicado de tratar, hay demasiadas posturas al respecto y todas tienen su parte de realidad

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  6. Por desgracia la lucha contra este tipo de discriminaciones relacionadas con la orientación sexual es ardua y lenta, pero poco a poco se irán consiguiendo cosas, de hecho son muchos los países en lo que se ha conseguido avanzar mucho. Te animo a seguir haciéndo públicas este tipo de noticias.

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  7. Está bien, el mundo debe evolucionar y aprender a tolerar a los demás como son.

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  8. lamentablemente al mundo en general le falta mucho en materia de derechos humanos, sigue habiendo inmensa discriminacion de razas, sexo y credo.

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  9. Son verdaderas injusticias que se repiten en todo el mundo. Hay que vivir y dejar vivir a cada uno como guste

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  10. Todavía hay mucha ignorancia y mucha falta de sensibilidad en la sociedad. La diferencia que apuntas entre sexo y género es demasiado sutil, para la mayoría de legisladores!

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  11. Gracias por sus palabras y opiniones, un abrazo a todos

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