jueves, 19 de febrero de 2026

Los Hombres del Triángulo Rosa: Persecución Legal y Supervivencia en los Campos Nazis


Como académico chileno residente en La Calera,  investigo con cierta periodicidad  la historia del derecho penal y las persecuciones sistemáticas en regímenes totalitarios. Mi interés surge de los relatos familiares sobre un tío abuelo austríaco, quien sobrevivió a los campos de concentración nazis marcado con el triángulo rosa por su orientación homosexual; sus testimonios, recopilados en distintas fuentes familiares, me invitan a comentar estos hechos...

El Párrafo 175 del Código Penal alemán, promulgado en 1871, penalizaba los "actos sexuales contra natura" entre hombres con prisión y posible pérdida de derechos civiles. En 1935, los nazis lo endurecieron radicalmente: eliminaron el término "contra natura", ampliaron su alcance a cualquier "acto sexual" —incluso miradas o toques— y elevaron la pena máxima a cinco años de prisión, con secciones adicionales (175a y 175b) para casos agravados como relaciones con menores o prostitución.

Esta reforma facilitó redadas masivas: entre 1933 y 1945, se arrestaron unas 100.000 personas, de las cuales 50.000 fueron condenadas, y cientos castrados judicialmente. El régimen nazi veía la homosexualidad como amenaza a la "masculinidad aria" y al crecimiento poblacional, clasificándola como "degeneración" antisocial.



Entre 5.000 y 15.000 hombres enviados a campos como Sachsenhausen, Dachau o Flossenbürg portaban el triángulo rosa invertido en sus uniformes, identificándolos como "homosexuales" en el sistema de clasificación nazi. No todos se identificaban como gays; bastaba una denuncia o confesión bajo tortura para su internamiento.

Recibían los trabajos más extenuantes, menos comida y abusos sistemáticos de guardias y prisioneros, con tasas de mortalidad elevadas —alrededor de 5.000 murieron—. Los testimonios de mi tío abuelo que describen "acciones rosas" muestran entre otros comandos de exterminio con disciplina triplicada, experimentos médicos y aislamiento social.

La realidad de las personas homosexuales en Chile y el mundo evoca ecos del estigma legal nazi, aunque en grados distintos: en Chile, pese a avances como el matrimonio igualitario, los abusos contra la comunidad LGBTI+ subieron 78% en 2024 a 2.847 casos, con discriminación al 80,9% según encuestas. Globalmente, persisten criminalizaciones, exclusión laboral y violencia en numerosos países.

Las soluciones para este tema pasan por despenalizar universalmente la homosexualidad (en todo el mundo); en Chile, fortalecer marcos antidiscriminatorios como la Ley Zamudio con enfoques preventivos y educación integral desde la más tierna edad; implementar estrategias estatales de inclusión laboral y sanitaria, como las europeas recientes; y promover campañas de sensibilización para desmantelar estigmas culturales. Estas medidas, basadas en obligaciones internacionales de derechos humanos, fomentan la integración plena mediante políticas proactivas y acceso igualitario a justicia.

Un abrazo

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