El pueblo Rom, denominado popularmente como 'gitano', constituye una de las etnias con mayor presencia en el mundo, con estimaciones que superan los 10 millones de personas en Europa y varios cientos de miles distribuidos en América Latina (Rätzel & Mughal, 2020). En Chile, su presencia data de la época colonial, aunque la migración más significativa ocurrió en la primera mitad del siglo XX, proveniente de Europa del Este (Contreras, 2017). Pese a su larga historia en el país, el pueblo ROM permanece excluido de los marcos normativos de reconocimiento étnico: la Ley N.° 19.253 —Ley Indígena— no los contempla, y las políticas de interculturalidad del Estado chileno han privilegiado a los pueblos originarios locales sin incorporar la diversidad afrodescendiente ni étnica de raíz europea oriental.
Esta condición de invisibilidad jurídica
coexiste con una visibilidad negativa sostenida por estereotipos de larga data,
entre los cuales destaca, con especial persistencia, la representación del
gitano como ladrón. Comprender la génesis, función social y consecuencias de
dicho estereotipo es el primer paso para articular una respuesta desde la
inclusión y la interculturalidad.
2. El
estereotipo del robo: racismo estructural e imaginario social
La asociación entre pueblo Rom y robo no es
una percepción espontánea ni inocente; es, en términos de Bonilla-Silva (2014),
una expresión del racismo estructural: un sistema de prácticas,
representaciones e instituciones que produce y reproduce jerarquías
étnico-raciales como si fueran naturales. Este estereotipo opera en al menos
tres dimensiones.
En primer lugar, como herencia colonial
europea. La criminalización del pueblo Rom en Europa comenzó en los siglos XV
y XVI, cuando fueron catalogados de vagabundos, herejes y ladrones en numerosas
pragmáticas reales. Estas representaciones viajaron con la colonización al
continente americano e imprimieron en el imaginario colectivo latinoamericano
una imagen del gitano ligada al engaño y al delito (Mészáros, 2008).
En segundo lugar, como efecto de la exclusión
sistémica. Las poblaciones excluidas del acceso al empleo formal, la propiedad
y la educación son más propensas a desarrollar economías informales o ilegales.
Atribuir esta situación a una supuesta 'naturaleza étnica' del robo es una
operación ideológica que invierte la causalidad: no es la etnia la que produce
la marginalidad, sino la marginalidad la que es producida por estructuras de
exclusión y luego atribuida erróneamente a la identidad étnica (Wacquant, 2007).
En tercer lugar, como práctica de
diferenciación social. Taussig (1987) señala que el miedo al otro es
frecuentemente proyectado sobre grupos étnicos visiblemente distintos,
construyendo una alteridad amenazante que legitima la discriminación. En el
caso Rom, la diferencia cultural —indumentaria, nomadismo, prácticas
comerciales— ha funcionado como significante del peligro en contextos en que la
homogeneidad cultural es valorada socialmente.
«Las representaciones
sobre el 'otro' no describen una realidad preexistente, sino que producen
activamente esa realidad a través de discursos, instituciones y prácticas
repetidas.» (Hall, 1997, p. 259)
En Chile, estudios como los de Gajardo y
Rubilar (2019) evidencian que el 68% de los encuestados asocia al pueblo Rom
con actividades ilícitas, cifra que contrasta con la escasa representación del
grupo en estadísticas judiciales efectivas. Esta brecha entre percepción y
realidad revela el peso del estereotipo como dispositivo discursivo más que
como descripción empírica.
3.
Inclusión e interculturalidad: marcos para pensar la diferencia
Desde la perspectiva de la interculturalidad
crítica (Walsh, 2012), el reconocimiento de un pueblo no puede limitarse a la
tolerancia folklorizada de sus expresiones culturales. Requiere una
transformación de las estructuras de poder que históricamente han producido su
subordinación. Aplicada al caso Rrom, esta perspectiva exige cuestionar el
monoculturalismo implícito de las políticas chilenas de diversidad, que tienden
a reconocer la diferencia étnica únicamente cuando esta se enmarca en la
narrativa de los pueblos originarios precolombinos.
La Convención Internacional sobre la
Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (ICERD), ratificada
por Chile, obliga al Estado a adoptar medidas especiales para proteger a grupos
en situación de vulnerabilidad étnico-racial. Sin embargo, la ausencia del
pueblo Rrom en el Registro de Comunidades y Asociaciones Indígenas, y su
exclusión del Programa de Educación Intercultural Bilingüe, configura una
omisión que puede ser calificada como discriminación por inacción (INDH, 2022).
La inclusión, entendida en clave de derechos y
no solo de integración funcional (Ainscow, 2020), implica garantizar al pueblo
Rrom acceso equitativo a salud, educación y vivienda, pero también
reconocimiento de su lengua (romaní), su sistema de valores (romanipé) y sus
formas de organización social. Este reconocimiento no supone aceptación
acrítica de todas las prácticas culturales, sino el inicio de un diálogo
intercultural respetuoso que opere en igualdad de condiciones epistémicas.
4.
Conclusiones críticas: lo que la inclusión aún le debe al pueblo Rom
El análisis precedente permite sostener, desde
una mirada crítica, las siguientes afirmaciones:
Primero, el estereotipo del gitano ladrón no es
un prejuicio residual que se disipará con mayor educación cívica; es un
dispositivo racista estructuralmente funcional que requiere ser desmantelado
mediante políticas públicas, currículo escolar transformador y medios de
comunicación responsables. La denuncia aislada no es suficiente.
Segundo, la interculturalidad chilena opera aún
en un registro superficial. La incorporación del pueblo Rom a los marcos de
reconocimiento étnico del Estado no es un gesto de generosidad multicultural,
sino una deuda de justicia histórica. Mientras persista su invisibilidad
jurídica, toda política de inclusión será, en el mejor de los casos,
incompleta.
Tercero, la academia —incluida la educación de
posgrado— tiene responsabilidad en este proceso. La producción de conocimiento
sobre el pueblo Rom en Chile es escasa, frecuentemente exotizante y rara vez
elaborada junto con sus propias comunidades. Una investigación verdaderamente
intercultural exige metodologías participativas que pongan en diálogo los
saberes académicos con los saberes Rom.
Finalmente, cabe advertir que el riesgo de toda
política de inclusión es volverse un instrumento de asimilación encubierta. La
inclusión que vale es aquella que no exige al incluido abandonar su identidad
para ser reconocido; es la que transforma las condiciones del espacio común
para que la diferencia pueda habitarlo con dignidad.
Referencias
bibliográficas
Ainscow, M. (2020). Inclusion and equity in
education: Making sense of global challenges. Prospects, 49(3–4), 123–134.
Bonilla-Silva, E. (2014). Racism without
racists: Color-blind racism and the persistence of racial inequality in America
(4.ª ed.). Rowman & Littlefield.
Contreras, D. (2017). Pueblo Rrom en Chile:
historia, identidad y derechos. Ediciones FLACSO-Chile.
Gajardo, C., & Rubilar, G. (2019).
Percepciones sociales sobre el pueblo gitano en Chile: Un análisis desde la
discriminación estructural. Revista de Trabajo Social, 94, 45–62.
Hall, S. (1997). Representation: Cultural
representations and signifying practices. SAGE / Open University.
Instituto Nacional de Derechos Humanos [INDH].
(2022). Informe anual sobre la situación de los derechos humanos en Chile.
INDH.
Mészáros, G. (2008). Roma en las Américas:
historia, exclusión y resistencias. Ediciones CLACSO.
Rätzel, N., & Mughal, M. A. (2020). The
Roma people: Situating antigypsyism in a global context. Journal of Ethnic
Studies, 8(2), 1–22.
Taussig, M. (1987). Shamanism, colonialism and
the wild man. University of Chicago Press.
Wacquant, L. (2007). Los condenados de la
ciudad: Gueto, periferias y Estado. Siglo XXI.
Walsh, C. (2012). Interculturalidad crítica y
(de)colonialidad. Ensayos desde Abya Yala. Abya-Yala.
Nota de autor: El contenido textual y las imágenes de esta publicación han sido generados con apoyo de inteligencia artificial. Sin embargo, la historia, los hechos y los testimonios aquí relatados son completamente reales. El texto original fue elaborado previamente por el autor, y la IA se ha utilizado únicamente para reorganizar y dar forma narrativa al contenido sin alterar su veracidad.

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