jueves, 11 de junio de 2015

Un juego para móviles donde debemos ser un político corrupto. ¿Lo merecemos?

Estimados amigos:

   En nuestro diario recorrido por Internet, y desde el excelente sitio wwwhatsnew.com , nos encontramos ante este juego para teléfonos en el que debes jugar a ser un político corrupto.

 El artículo dice lo siguiente:

Con el objetivo de llamar la atención y destacar los escándalos relacionados con la corrupción de nuestros políticos, tenemos un juego, para android y iOS, que vale la pena mencionar.
Se trata de Alcalde Corrupto, un juego tipo clicker en el que tenemos que juntar dinero (mucho dinero) y guardarlo en Suiza, siendo necesario realizar contratos ilegales, tomar decisiones que opriman al pueblo y echar la culpa al anterior gobierno, comprar jueces, callar a periodistas, realizar acuerdos con delincuentes.. una serie de acciones que “nada tienen que ver con la dulce realidad”.
En el juego es posible ver frases reales dichas por políticos (“hemos trabajado mucho para saquear este país”, “Viva el vino”, etc.), así como sacar un extracto de la cuenta en Suiza para poder presumir, siempre y cuando no lo vea el juez.
Para juntar dinero podremos encontrar billetes de todo tipo, generarlo de forma “responsable” y llegar, así, al objetivo de muchos de los que trabajan en la categoría: conseguir solucionarse la vida a costas de la población.

Más allá de la evidente sátira del juego, este nos puede servir para efectuar algunas reflexiones sobre las deficiencias del sistema político en general. En Chile, por estos días la credibilidad de todos los sectores políticos está en el más bajo nivel desde hace muchísimos años. Los casos de corrupción ligados a la izquierda y a la derecha por igual han hecho perder la confianza del sistema, y de no mediar un cambio sustancial, la deserción en el acto de asistir a votar aumentará de manera considerable.

La respuesta del mundo político es sugerir nuevamente el acto del sufragio como obligatorio, lo que de todas maneras mueve a risa y burlas en quienes no asisten a ese acto ciudadano. Se pretende  obligar a votar en lugar de efectuar actos creíbles que motiven la asistencia  a las urnas, que sería lo que a la manera de ver de quién suscribe, lo más obvio y razonable para recuperar la credibilidad del sistema.

Ahora bien, ¿qué estamos haciendo nosotros, los simples ciudadanos para lograr este cambio? Hay un dicho que dice que los ciudadanos tienen a los gobernantes que se merecen, y esta afirmación no es gratuita.

No hace mucho tiempo atrás esperando mi turno de atención en una de las dependencias del supermercado, me toca observar a un padre con dos hijos pequeños que también esperaban su turno. Los hijos deberían andar por los seis u ocho años. En un momento determinado, llaman a un número que se demoró en contestar. El padre, que tenía un número varios turnos más atrás, aprovechó la oportunidad y dijo que él tenía ese número con la obvia intención de ser atendido de inmediato y no esperar la cantidad de turnos que debería hacerlo. Cuando la dependiente iba a comenzar a atenderlo, apareció el verdadero poseedor del número reclamando su atención, y luego de ser realizadas las verificaciones, dejando en evidencia al padre, este respondió sencillamente con una sonora carcajada. Como es obvio, ninguna disculpa o gesto de arrepentimiento, sólo una carcajada.

Lo interesante (y desde luego muy lastimoso) del caso, es que ambos niños nunca dejaron de mirarlo. Sus ingenuas mentes desde luego no compartieron la risa del progenitor, sino que lo miraban con curiosidad. La conclusión es obvia, y dice relación con que a través del proceso de replicación de modelos, tendremos a dos sinvergüenzas más en este mundo a los pocos años conjuntamente con el padre que sin duda ya lo es. 

El ejemplo puede ser banal, pero no deberíamos olvidar jamás que los hijos copian nuestras conductas, actitudes, normas y valores. Y directa o indirectamente, lo que aquel padre consideraba como una jugarreta, sienta las bases para un degeneramiento profundo del sistema.

Por lo anterior, surge la pregunta final a raíz de la presentación del juego para teléfonos móviles... ¿quienes tienen realmente la coherencia para pedir el cambio de la corrupción política?

Ojalá que sean muchos más de los que yo me imagino

A propósito, el juego para Android puede ser descargado desde acá, y para IOS, lo pueden hacer desde este enlace

Un abrazo

El equipo de No Cruces el Río con Botas.NET

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